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22 abril, 2024
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Por la inflación y el ajuste, se aceleró en enero la licuación de las jubilaciones

Pese al bloqueo del DNU y la ley ómnibus, el plan de shock parece avanzar dentro de los carriles previstos. Después de la fuerte devaluación y el fogonazo inflacionario en diciembre, el Gobierno esperaba una fuerte contracción del consumo por el impacto del ajuste fiscal y la aceleración de la “licuadora”, esto es una mayor caída del poder de compra de los ingresos por el salto de los precios.

“La motosierra y la licuadora, que son los pilares del ajuste, no se negocian”, ratificó el presidente Javier Milei la semana pasada. Y eso fue lo que ocurrió en los dos primeros meses de gestión, aunque no fue parejo para todos: mientras algunas paritarias lograron cierta recomposición, las jubilaciones profundizaron su deterioro al retroceder 17% en términos reales, después de haber caído 3,7% real en diciembre (sin bono).

El golpe sobre los haberes se reflejó en la reducción del gasto el mes pasado y la mejora en las cuentas públicas, que permitieron alcanzar el primer superávit financiero en enero desde 2012. Así, después de que la masa de recursos para el pago de haberes cayera 10,8% real en octubre, 18,9% en noviembre y 23,9% en diciembre, en enero fue peor y se desplomó un 38,1%.

Si bien durante el primer mes del año el gasto decrece en términos reales respecto de diciembre, cuando está el pago de aguinaldos, la licuación de los haberes obedeció a que en el último mes del 2023 aumentaron por debajo de la inflación debido a la fórmula de movilidad (que sigue salarios y recaudación) y a que el gobierno no otorgó en enero un refuerzo de emergencia más allá del bono.

“La fórmula de actualización actual de las jubilaciones viene licuando el poder adquisitivo hace tiempo. Dado que hay un rezago en cómo ajusta la fórmula, en diciembre se toma en cuenta el periodo julio-septiembre, y estás bajo una inflación mensual que rodea el 20%, es lógico que tengas un menor gasto en jubilaciones”, explicó Francisco Ritorto, economista de ACM.

De esa manera, el Gobierno avanzó en un mayor ajuste en enero, pese a la caída del paquete fiscal incluido en la ley ómnibus, que contemplaba una nueva movilidad atada a la inflación desde abril y se “comía” el mes de enero. El ministro Luis Caputo buscaría alcanzar el déficit cero con la licuación a los jubilados, el aumento de impuestos (PAIS y combustibles) y la “motosierra”, en otros gastos.

Así, en medio de la pelea con gobernadores y las negociaciones con el FMI, el ministro aplicó un fuerte recorte en subsidios a la energía y el transporte (-64% real), transferencias a las provincias (-72%) y la obra pública (-86%). El riesgo, según la columna publicada este domingo en Clarín por la economista Marina dal Poggetto, es que es “una megalicuación del gasto que no se sostiene”.

En el caso de los asalariados, el ingreso real de los trabajadores formales en diciembre tocó mínimos desde la crisis del 2002. Ese mes los principales gremios obtuvieron en promedio subas por debajo de la inflación, mientras en enero fue al revés. Así todo, las paritarias acumularon aumentos del 38% en promedio en el bimestre, mientras la inflación superó el 50%, según la Fundación Capital.

“Dónde más poder de negociación hay, que es en el sector privado registrado, 2024 va a ser el séptimo año de caída del salario real (un 30% real de baja, 10% en 2024), lo que deja en evidencia la escasa tolerancia social que quedaría. La estanflación afecta los salarios reales y los saltos bruscos inflacionarios provocan fuertes deterioros”, señaló Carlos Pérez, director de la Fundación Capital.

Mucho peor fue la situación de aquellos sectores sin paritarias ni cláusulas de actualización. Según GMA Capital, en los últimos seis años hasta 2023, la peor parte se la llevaron las jubilaciones, el salario mínimo, vital y móvil y los trabajadores informales, con una caída del poder de compra acumulada del 27,4%, el 30,4% y el 45,5%, respectivamente.

Para los ahorristas, el inicio de 2024 tampoco fue bueno, ya que la tasa volvió a perder contra la inflación al caer un 9,5% real, si bien menor a diciembre (12,3%). “El Banco Central bajó la tasa con el objetivo de reducir los pasivos, en eso fue exitoso, pero también se terminaron licuando los ahorros del sector privado”, aseguró Alejandro Giacoia, economista de Econviews.

Fuente: Juan Manuel Barca para Clarín

 

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