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8 diciembre, 2019
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Editoriales

Vivir Plenamente Nº 625: La jubilación como oportunidad de renacer | Por Mirian Blanchard

Muy buenos días, cómo les va queridos amigos. Bienvenidos a Vivir Plenamente. Esta es una semana cargada de celebraciones y conmemoraciones muy significativas para las personas mayores. Se ha celebrado el Día del Jubilado, hemos sido testigos a través de las fotos, los mensajes, las invitaciones habituales a visitar sus redes sociales, de cómo han celebrado el Día del Jubilado.

Esta etapa de la vida que, al igual que la primavera, es una oportunidad de renacer y de renovarse, darse la oportunidad a partir de la jubilación, para que florezcan todas aquellas pasiones, anhelos que a lo largo de la vida laboral y familiar han ido quedando ocultas o postergadas. Sin duda, la jubilación es algo que debemos resignificar en la sociedad, dado que es sólo la culminación de una etapa de la vida laboral, no es la vida en sí misma y para eso hay que estar preparado.

Debemos empezar a trabajarlo unos años antes de que se produzca, debemos ir nosotros pensando qué vamos a hacer con ese tiempo libre antes de que dejemos de trabajar. Y es allí donde podemos pensar qué cosa hemos dejado de lado a lo largo de nuestra vida y que nos gustaría darle la oportunidad de que florezca, así como vemos que están floreciendo los lapachos en nuestra hermosa Costanera correntina.

Así que, como les decía, debemos prepararnos para la jubilación y también debemos prepararnos para evitar el deterioro cognitivo. El 21 de septiembre justamente es el día mundial de toma de conciencia sobre el deterioro cognitivo y otras demencias. Aquí, en Corrientes, tenemos un servicio de prevención justamente del deterioro cognitivo en el ámbito del Hospital Geriátrico Juana Francisca Cabral.

Allí, hay un equipo de profesionales que trabajan por la mañana y por la tarde en forma gratuita; y que es justamente ese accionar como lo plantean las organizaciones nacionales e internacionales que deben trabajar los estados: trabajar en la prevención de la enfermedad, que tiene un alto costo social. Los organismos internacionales le están exigiendo a los estados que inviertan al menos el 1% de ese costo en políticas públicas para la prevención, así como lo está haciendo el Hospital Geriátrico, con este servicio que les mencionaba.

Las proyecciones sobre esta enfermedad son alarmantes: se espera que para el 2050, al menos en la Argentina, se supere el millón de personas afectadas por esta enfermedad, que no solamente es un problema para quien la padece, sino que es un gran desgaste para la familia. Ayer, hablaba con el hijo de una persona con Alzheimer y me contaba cómo esto les ha cambiado la vida a los cuatro hermanos y fundamentalmente a su papá que, hoy por hoy, ha dejado todas sus actividades para volcarse de lleno al cuidado de su esposa.

Y en este punto, me quiero detener, porque todavía, a nosotros como sociedad, nos faltan espacios de contención para los cuidadores, para esa familia que decide tener a su ser querido en la casa. Nos faltan dispositivos de contención y sobre eso tenemos que trabajar.

Pensaba mientras escribía estas líneas, que cada uno de nosotros puede hacer algo para prevenir esta enfermedad, más allá de las acciones obviamente que deben implementar los estados, como les decía. Nosotros tenemos que ir incorporando hábitos saludables a nuestras vidas, desde la alimentación, las caminatas, los ejercicios físicos y mentales, el desafiar permanentemente a nuestro cerebro para bajar al mínimo las posibilidades de contraer esta enfermedad u otras enfermedades mentales degenerativas.

Quienes quieran mayor información sobre este tema, los invito a visitar el Centro de Prevención del Deterioro Cognitivo del Hospital Geriátrico o a buscar en internet la página de “ALMA”, una ONG que viene trabajando hace muchísimos años en la temática, que es www.alma-alzheimer.org.ar. Realmente, tenemos que prepararnos como sociedad.

Este mensaje se los dedico a todas las personas que hoy están en los 40 y tantos: debemos prepararnos para evitar el deterioro cognitivo, para que estos nos suceda, o por lo menos que los riesgos sean mínimos

Bienvenidos a Vivir Plenamente.            

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